sábado, 12 de noviembre de 2011

#39



Hoy en día decir "te quiero" o amar a alguien parece haberse convertido en un tópico común, desfasado, desgastado indiscriminadamente.
Vacío, maltratado. No hay sentimientos que lo sustenten en su esplendor. No hay emociones que hagan que esas dos palabras cobren un significado grande y hermoso para quien las dice o para quien las recibe.
No hay hechos, recuerdos, ni susurros que les den forma.
Palabras anodinas, simples, que han caído de su trono sin quererlo, pasando a no significar realmente nada.

Pero, afortunadamente, hay quienes consiguen llenarse con sensaciones al oírlas y al decirlas.
Hay quien es capaz de detener el mundo cuando las pronuncia, de dar un giro de 360º a la vida de una persona, o sencillamente sacarle una sonrisa verdadera cargada de mil emociones y mil historias dignas de guardar. Hay quienes todavía siente el poder, la inmensidad, y la eternidad que atañen, que encierran, que cargan.
Porque querer a alguien no significa saber que la conoces, o que le tienes cierto aprecio.
Querer a alguien se basa en momentos compartidos, en anécdotas donde los protagonistas llevan la misma importancia, donde cualquier cosa cobra una importancia sutil y deliciosa, donde cada roce y cada gesto significan algo más que lo que son. Significan latidos de un corazón vivo.
De una persona.
De un ser que siente.
Porque nacimos con la capacidad de sentir más allá de nuestro instinto animal.
¿Y por qué no lo demostramos con hechos y situaciones?

Tengo la suerte de tener a alguien que me hace soñar cada vez que me lo dice.
Tengo el privilegio de seguir estremeciéndome cuando me dice que me adora.
¿Por qué el resto del mundo no lo siente igual y malgasta palabras tan significativas?

El mundo se muere en sentimiento y en razón.
El mundo se muere en todo.
Pero, mientras, yo me escondo en sus brazos, sabiendo que no voy a morir con ese mundo marchito.
A salvo en sus besos, en su respiración, en su mirada cristalina.

Porque querer a alguien significa quererlo por todo lo que es, por conocer hasta el más mínimo detalle, sus defectos, sus pasiones, sus virtudes, sus temores, sus rutinas, sus opiniones, sus maneras de ver el resto que le rodea.
Querer es algo más que el simple hecho de apreciar.
Es sentir a esa persona como parte de lo que eres tú.
Te aporta algo que te hace seguir respirando.
Seguir creciendo.
Seguir sonriendo.
Seguir viviendo.

Tener esa suerte es todo y cuanto puedo anhelar.
Y la tengo.
tengo la suerte de mi vida con nombre y apellido.
Con rostro.
Con sonrisa.


Todo y cuanto puedo desear.






atte.

lunes, 7 de noviembre de 2011

#38



Este momento, ahora, cada segundo que lo hace posible, cada instante que le da un suspiro.
Ese instante eterno en el que se cruzan las miradas y yo muero por dentro
Morir de una manera maravillosa al saber que nuestras manos, poquito a poco, se van acercando hasta rozarse, hasta acariciarse.
Un delicioso escalofrío me eriza la piel, llegando a cada fibra, a cada filamento. Todo se estremece.
Lentamente, como una chispa que recorre ansiosamente la pólvora hasta llegar al barril donde estalla.
Estalla, como el corazón bajo mi pecho.
Bombea, desbocado, con fuerza, llevado por un ritmo frenético que marcas con tus pupilas, tus parpadeos, y con el suave movimiento de tus labios esbozando una media sonrisa.
Muero otra vez, de lo mismo, de esa manera tan repetitiva

No puedo imaginarme otro reflejo que no sea el tuyo en mis ojos.
No puedo imaginarme otro rostro, otras manos, otra persona que no seas tú en esto.
A mi lado, cara a cara, sin mediar ninguna palabra más la que se susurran en silencio.
Esas palabras que tan desgastadas tenemos pero que nuestro fuero interno no deja de gritar.
Más me valdría a mí gritarlo a los cuatro vientos hasta que mi voz desapareciera.

Dedicarte mil atardeceres y otras mil más.
Dedicarte un millón de tonterías sin precio y de esas risas que son de verdad.
En este puñetero mundo de apariencias, solo tú me haces mostrarme sin una fachada para pasar desapercibida.
Eres tú quién me hace girar, temblar, emocionarme.
No conozco a nadie capaz de hacerme sentir bien de esta manera.

Y luego es cuando sucede, cuando tus manos toman mis mejillas con delicadeza y acercan mi rostro al tuyo. Más y más cerca, hasta que nuestros labios se rozan un segundo.
Una eternidad nueva.
Indescriptible.
Imperfectamente perfecta.

Vuelvo a morir por ti.
Por que te quiero a morir de la mejor manera posible.
En tus labios, en tus brazos, en tus ojos de chocolate.
Porque no haces más que hacerme renacer, cual pájaro de fuego.
Una y otra vez.
El fuego se torna incandescencia, una inmensa hoguera que me abrasa el alma.
Me abrasa, sí
Me envuelve, me conmueve.

Eres algo más que una persona para mí.
Eres un universo digno de conocer.
Eres una mirada digna de admirar.
Eres un corazón digno de cuidar.

Eres alguien digno de querer.

Y espero que sea un "para siempre"

Porque esto es nuestro. Solo nuestro.
Moriré por ti hasta que te canses de mí.
Viviré por ti hasta que te aburras.

Y yo soy feliz con tal de que lo sepas.
Mi corazón seguirá exclamándolo en silencio.


Fuego y Hielo.
Cielo e Infierno.
Valhalla.
Ese eres tú para mí.




atte.

lunes, 31 de octubre de 2011

#37

Cinq.
¿Qué más puedo decirte?
Te quiero.
Todos estos más de 150 días, hoy, ahora, a cada segundo, a cada parpadeo.

Eres mi vida entera.
Lo sabes, ¿no?
Lo sabes.

atte.

domingo, 30 de octubre de 2011

#36

Querido Ego:

Ya van "102" años. A ver si empezamos a ponernos cremas anti-arrugas y esos potingues raros que realmente no valen para un pijo.
No quiero excederme, así que seré breve.
YA PUEDES IR A LA CÁRCEL, MUAHAHAAHHA.
Vale no, olvídalo.
Sobrevive ahora como puedas, de frente, con una sonrisa. Ya te sabes tú ese cuento y tal.
No tengo nada más que añadir.



atte.

PD: Gracias a todos vuestros comentarios, mensajes, llamadas y por cantarme el cumpleaños. Me habéis hecho sonreír. Muchas gracias, de verdad.

lunes, 24 de octubre de 2011

#35


Hoy la vida me ha dado uno de los peores golpes que he podido encajar.
Bañado por la lluvia de Octubre, por el frío invernal que no deja de acercarse, por el viento que nos llega a los huesos cual filo mortal.
Nunca pensé que pasaría esto, nunca pensé que me fuera a doler tantísimo.
Nunca pensé que todo un sueño acabaría así.
Ese sueño que comenzó con el lamento que una vez escupió el mar, de manera tenue, imperceptible para nosotros, dándole tumba a una costa que jamás se despertaría.

Hace unos ocho años que eso ocurrió, que esa voz se deslizó por mis oídos y me hizo esbozar una sonrisa, animándome a cantar con ella, mostrándome un camino de baldosas doradas que brillaba con la fuerza de unas guitarras, de un grupo de hombres que hicieron más que música para mí.
Nunca me aprendí todas las canciones ni tuve todos los discos.
Nunca.
No tuve la oportunidad.
Y ahora es cuando me maldigo por ello.

Ahora parece que todo ha acabado y me duele pensar que nunca, NUNCA, podré cantar en sus primeras filas, reír con sus voces, llorar con sus melodiosas letras. Nunca podré sentir lo que llevaba tanto tiempo deseando. Nunca podré vibrar delante de ellos a cada baquetazo, a cada grito, a cada vitoreo.
No podré verlos como el grupo que una vez conocí.
Porque su voz... se ha apagado.

José Mario Martínez Arroyo, nuestro aclamado José Andrëa, ha decido dejar Mägo de Oz este 24 de Octubre.
Muchos dicen que su voz ya estaba lastimada y merecía un descanso.
Un descanso que me ha abierto el corazón de una manera dolorosa.
Ahora no puedo hacer más que secarme las lágrimas y escribir.
Escribirle a él, por haber protagonizado la banda sonora de mi vida con su voz relampagueante.
Con su voz divina que alcanzaba una perfección armoniosa en mis tímpanos, fuera lo que fuera lo que cantase, desde canciones de amor hasta canciones de pena. Desde nanas hasta bramidos, hasta himnos de borrachera, hasta lujoriosos cánticos, hasta canciones que carecen de todo sentido. Aún así, todas tenían su chispa.

Y yo soñaba con poder compartirlas, con ellos al completo.

Supongo que la suerte no estaba conmigo, ni lo estará.

Ahora solo puedo agradecerle lo que ha hecho
Solo puedo darle gracias por dejarse la piel en cada canción, por aguantar tantísimo tiempo, por darnos la oportunidad de haberle oído, de haber contemplado su talento, por haber tenido la oportunidad de oírle cantar.
Eres grande.
Nunca dejarás de serlo.



Sin ti yo sería silencio.
Lo seré.
Pero feliz de haberte conocido.
Gracias por estos 8 años de amaneceres gratis.


Gracias, José.

"Yo nunca te olvidaré"





atte.

sábado, 15 de octubre de 2011

#34


Nunca he sido muy dada a presumir de la clase de música que escucho, nunca se me ha dado muy allá decir que mi gusto es bueno, ni malo. No me gusta denotar demasiado lo que me hacen sentir, ni mucho lo que me pueden gustar.
Soy de esas personas que callan, que guardan, que dejan esas pequeñas cosas que le emocionan sean un pequeño secreto.
Porque hay cosas que te hacen volar a mil kilómetros de tu hogar, a través de los años, más allá de los límites de la propia realidad.

Para mí, la música es la mejor manera de dejarse ir entre el sonido de una voz, de una guitarra, o sencillamente de los acordes de un instrumento clásico.
Es una vía de escape que te hace desconectar por unos minutos.
Es algo maravilloso, es algo que puede tener un gran significado.

Sí, lo es.
¿No os parece?

Hace ya un tiempo que hay un grupo en especial que me hace soñar con cuentos y leyendas medievales, con guerreros, princesas, hechiceros malvados y criaturas extraordinarias.
Juglares de guitarras eléctricas y voces celestiales de nuestro siglo que, sin darme cuenta, le han dado vida a una parte de mi rutina de una manera que ya no sé describir.

Desde el primer segundo, ya mi piel se eriza.
El suave sonido del viento, las deliciosas notas de un piano, la poderosa intro de seis cuerdas, o sencillamente un voz vehemente que relata el camino que prosigue ese Héroe que protagoniza sus letras.

¿No es mágico cuando todo se escucha en una sinfonía que roza lo divino?
¿No es asombroso que sean capaces de hipnotizar tus oídos con tanta sutileza?

Filo de espadas. Alas. Rugidos. Fuego. Fuerza. Aire. Poderío. Potencia. Valor. Lamentos. Aflicción. Venganza. belleza. Razón. Magia.
Inmortalidad.
Gloria infinita.


Me hacen falta miles de palabras más.
Para contar todo lo que son, todo lo que representan y todo lo que hacen.

Una música que vuela por lo más absoluto halo de perfección, dejando exageraciones aparte.
Calidad en estado puro.


¿Qué exagero?
Más quisieran ellos que exagerase.

Son parte de esa clase de músicos que todos quisieran llegar a ser, son esa clase de guerreros de la que se precisa hoy en día para salvar algo tan maltratado y degradado como es el mundo de la música.
Le dan un pálpito, un suspiro vital que la renueva, y tal vez de ese ímpetu que tanto le hace falta.

Nombres tienen infinitos.

Pero todo se resume en uno solo.


Rhapsody of Fire.


A partir de allí, comienza un todo.
Un todo digno de conocer.
Un todo digno de escuchar.
Sobre todo.
Un todo digno de seguir.



Gracias a quienes hacen posible que esta maravillosa música vuele sobre lo más alto.






atte.




jueves, 13 de octubre de 2011

#33

No, no estamos bien.
Perdiso, extaviados, en cunetas y en lunares.
Los cuervos ya se devoraron mis migajas de pan. ¿Cómo demonios volveré a la seguridad ahora?
Mis altibajos son más bajos que superiores.
Cuando alguien se acostumbra a estar en lo más hondo, el subir cuesta.
Y más cuando uno se siente solo entre un montón de desconocidos.
Empezamos mal por un camino pedregoso y escarpado.
Ya ni diviso la cima.

Necesito un buen abrazo, otra vez.
Qué cosas.



Atte.

lunes, 10 de octubre de 2011

#32


Cuando esa gente se cree sentir especial y cree saberlo todo de alguna cosa, de una de esos detalles que te hacen la vida más amena.
Una palabra, una frase, un libro, un largometraje, un cómic, un cuadro, un grupo de música, un susurro...
Cuando esa gente no deja de hablar de ello, de estrujarlo, de exprimirle hasta la ultima gota de esa chispa que te hace sonreír, es cuando te apetece que rueden la cabezas.
Puede parecer una exageración, algo que lo siento demasiado a pecho, algo que me preocupa a sobremanera...
¿Pero es que no os ha pasado que tenéis algo que sentís vuestro y va alguien y lo mancilla, lo pisotea y lo destroza?
¿Que le quita toda emoción?
¿Que le arrebata aquello por lo que tanto te gusta?

Las obsesiones y las modas llenan todo de alquitrán, del alquitrán de lo común, de lo que a todo el mundo le gusta, lo que ya no es diferente y propio.
Es cierto que la música, el arte y todo lo demás no tiene dueño, pero sí medida.
Siento por dentro esa sensación de que todo lo que ha dejado una huella imborrable en mi memoria está siendo terriblemente ultrajado por aquellos que creen saber más del tema o creen ser más "amantes" de lo que yo llegaré a ser jamás.

A la mierda con esta gente que no sabe entender la esencia de algunas cosas.
A la mierda con esta gente que me asquea.
A la mierda con esta idiotez que crece cual germen en sus cabezas.


Estoy cansada de siempre lo mismo.
De esta gente.
De esto que tanto desprecio.


atte.

sábado, 1 de octubre de 2011

#31

Quatre.
Mois.
Y el numerito nos persigue a pesar de ser primero de mes.
Como miel en los labios, como ese dulce roce que nos hace volar mas allá de nosotros mismos.
Me siento viva al poder compartir este día contigo, a tu lado, con nuestras manos entrelazadas y nuestros ojos mirándose intensamente.
Siento ser tan asquerosamente cursi, pero me inspiras para escribir esto y mil cosas más, se me ocurren mil maneras de decirte lo mismo con tal de verte sonreír.
Te quiero.
Aquí, a mil kilómetros.
Cada fibra y latido.
Todo.

Eres mi vida entera.



atte.

domingo, 25 de septiembre de 2011

#30


Qué raro que me sienta rara.
Qué extraño que me sienta extraña.
Estoy ante un nuevo laberinto y no queda hilo de oro. El minotauro tiene miles de caras, miles de miradas, y está acechando, en algún rincón, detrás de alguna pared. Paralizada me quedo, mientras mi propios espasmos me hacen respirar con dificultad.
Se me olvida hasta cómo pronunciar, las palabras se arrastran por mi garganta para acabar en susurro.


Asco de distancia.
Asco de todo.




atte.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

#29


"Pase lo que pase, seguiré contigo. Sólo contigo"

Juntos, lo nuestro puede con todo.
Con esta inmensa distancia que está por interponerse entre ambos, con miles de carreteras, con ciento de kilómetros.
Y sé que podremos con ello y con más.
Lo nuestro es más fuerte que cualquier cosa.

Porque funciona.
Porque sí.

"Hay pequeñas tonterías de las que nunca te aburres... porque son las que siempre te sacan una sonrisa"

Tú eres esa sonrisa.
Desde hace tres meses. Desde ahora. Y para siempre.


Valhalla.



atte.

lunes, 19 de septiembre de 2011

#28


Ya no tengo más palabras para decírtelo. Solo me queda rodearte y estrecharte entre mis brazos, una tarde, miles de tardes más.
Me he dado cuenta de que esto funciona, esto camina día a día, por los dos. Somos diminutos, pero juntos, lo nuestro es inmenso, eterno, monumental.
¿No lo has visto tú también en mis ojos?
Pues yo en los tuyos sí, ahora, cuando me sonríes tímidamente.
Decir que me siento feliz es quedarme corta. Ya no tengo palabras.
Solo imágenes, solo caricias, solo susurros al oído.

Esos "Te quiero" en voz muy baja, intentando no romper ese silencio tan elocuente que se hace presente entre los dos.

Y en el momento en el que nos toca aguantar la respiración, ya dejo de sentir ese miedo tan palpitante, ese frío temor de que tal vez no nos veamos en mucho tiempo.
No más desconcierto, no más decepciones.
Porque estoy contigo.
Eso es lo único que verdaderamente importa.

"Come what may... I'll be here to hold you."


atte.

domingo, 11 de septiembre de 2011

#27


¿Por qué temblar en vano cuando ya estaba condenado? ¿Por que mis rodillas flaquean ante el miedo, ante lo que está a punto de suceder?
La gelidez de los barrotes ya me ha anunciado ese instante cientos de veces, cual susurro al oído, cual verdad irrefutable. ¿Qué más puedo hacer si no esperar con paciencia?
Supongo que, como ser humano, me toca estremecerme ante el miedo de que perderé la respiración y un dolor inmenso atravesará mi cuerpo, haciéndome convulsionar hasta que la muerte me arranque lo que me queda de aliento. Y todo ello bajo la ridícula forma de una cuerda y un cadalso.
Temible, amedrentador.
¿Este es mi fin después de tantos pecados?

Cual mal sueño, me revuelvo en el suelo de mi jaula.
Mi piel está dañada de tantos pellizcos. No volveré a despertar después de estar tanto tiempo dormido, ni si quiera las oraciones de aquellos que me piden confesión en nombre de Dios, de un Dios que me deja morir. Entonces, ¿de verdad existe o es la deidad más cruel que haya visto esta tierra?
Muchas preguntas y el tiempo se agota. La arena de mi reloj cae por última vez, y ya nadie podrá darle la vuelta para recomenzar la cuenta-atrás.

No puedo retener más esas finas lágrimas que se apelotonan en las comisuras de mis ojos, sin razón aparente. No me explico que me sucede en este preciso momento, cuando nunca le tuve miedo a la muerte ni a lo que me espera más allá de esa soga.

El mundo ahora se muestra extraño, ajeno, y me percato de que fui un inadaptado a sus vicisitudes, a su orden predeterminado por hombres que jugaban a ser más que poderosos. Una mueca última de asco, de incredulidad.

¿Realmente es este el fin que me espera?
Mis pasos parecen darme un afirmativo perezoso. Dejé de oír los cánticos en su nombre y solo me quedan las compasivas palabras de aquellos que, tarde o temprano, correrán mi misma suerte.
Mientras, viejas secuencias pasan ante mis pupilas sin yo poder descifrarlas.

Un niño, un joven, un hombre, un monstruo.
Una evolución truncada por manchas de humanidad.

Las cenizas de mi alma solo quieren echar a volar ante la inminencia de un último segundo.
¿Podrás atraparla entre tus dedos? ¿Podrás retenerla un poco más?
Muchas preguntas y el tiempo se agota. La arena de mi reloj cae por última vez, y ya nadie podrá darle la vuelta para recomenzar la cuenta-atrás.

Ya no queda arrepentimiento ni remordimientos por lo que una vez hice y fui.
Mi verdugo enrolla esa asquerosa maroma alrededor de mi garganta.

No, no llores ni te aflijas por mí, por mi partida.
No es más que un viaje de ida pero sin vuelta en busca de certezas absolutas, y lo único que puedo susurrar es que guardes mis palabras, así mi alma vivirá hoy y para siempre.

Y es el momento de mirar sin ver, de escuchar los que me verán morir sin oírlos realmente.
Todo parece equilibrarse por sí solo. Todo.
Es cuando te das cuenta de algo que siempre has ignorado, algo que ahora es tan simple como un chiste.
La vida es un truco de ilusiones, magia potagia que no entiendes hasta el final.
Extraño espejismo, ¿no crees?

Hasta que el sabor de la Muerte te lo descubre.
Todo cobra sentido.
Cuando ya no puedo mediar palabra.


(Se cierra el telón)






atte.



viernes, 9 de septiembre de 2011

#26


Aullidos mañaneros, aullidos trasnochados, aullidos de agonía, aullidos de nostalgia.
En el fondo, la foresta no es tan oscura. Los cedros se muestran camaradas de viaje, y las ramas finos dedos que nos cubren del sol, del arrogante sol que nos roba el misterio a nuestros pasos.
¿Qué es lo que nos queda al final en esta vida de soledad?
Enseñar los dientes y hacer que nuestros ojos brillen en la placidez de una noche de luna llena.
Algo que nos eleva, algo que nos lleva lejos de nuestro nido de amor, bajo la melodía angelical de un don nadie.
Ya no hay nanas para dormir, y la caperuza carmesí ya se nos antoja repetitiva.

Un chispazo, y la bomba de relojería terminará su cuenta atrás, explotando en miles de malas intenciones, de zarpazos y risas desequilibradas. Estoy fuera de órbita, se me va la cabeza de manera constante. Por ti, por tu corazón. Hago siempre lo mejor para conseguirlo, aunque ello me obligue a cantar toda la noche.
Dejar que mi respiración se marche, que mis cuerdas vocales sangren.

Por desgracia, no soy más que una bestia criada por lobos, y en mis venas corre algo más que mi propia existencia. Venganza, rencor, y las heridas que me provocaron una vez.

De algún modo, de alguna manera.
Cayendo en este círculo de árboles y hojas grisáceas.

Y ahora lo único que nos separa es esta línea, una fría línea de batallas que quedan por comenzar.
La batida se cierne sobre mis patas.

¿Qué más puedo hacer?

Correr, escapar de un laberinto que marca mi propio instinto.

"On, my sweet Moonlight, give me your shine in this fucking nightmare one more time.
Please, I'm begging you. Now. For the rest of my hopeless life.
My silver lady.
Take me far away, where only you can listen to my melancholic howl"


Ahora estamos, frente a frente.
¿Qué haremos ahora?

Sonríe, desdeñosa.



atte.

jueves, 1 de septiembre de 2011

#25


Terminar Agosto y empezar Septiembre entre tus brazos, mientras, de fondo, una guitarra deja acordes en el aire.
Y ya son más de 90 días juntos. 90 días desde que te robé un beso en mitad de la calle sin importarme lo que el resto del mundo pudiese pensar.
Dejando a un lado todo lo que me agobia para dedicarte toda mi atención.

Es maravilloso. Eres maravilloso.

No necesito más.
Bueno, sí, más tiempo contigo.



Lirón.


atte.

sábado, 27 de agosto de 2011

#24


Ha pasado muchísimo tiempo desde que intenté salir del cascarón, como un polluelo que se enfrenta al mundo por primera vez. Solo que yo ya he visto lo que hay fuera, las calamidades que nos hacen la vida difícil, cuesta arriba, complicada. Vamos, el mundo real al que estamos acostumbrados.
En esta ocasión he de mencionar que estoy algo cansada de mi propio humor, de mis repentinas ganas de encerrarme en mí misma y de hacer oídos sordos, y estoy cansada de intentar quedarme dentro de mis casillas, como alguien aislado del resto del mundo...
Alguien acorazado, que siente regocijo al estar protegido, pero el miedo de adentro permanece.
Un miedo que me ha llevado tiempo comprender y al que he ido criando sin darme cuenta, hasta que me ha dominado, tanto el corazón como mi propia forma de actuar.

Y ahora veo los telones que he desplegado para mantener lejos a quienes me importaban, para alejarlos, para mantenerlos al margen. Lejos de mí, lejos de lo que siento dentro, lejos del miedo y del dolor que me hacían sollozar cuando menos lo imaginaban. Ese miedo que te hace retroceder.
Es repugnante, pero cuesta dejarlo ir.
¿Cómo lo haría entonces?

No he encontrado la respuesta hasta mucho tiempo después, cuando una voz me lo ha dicho.
Pensé que esa voz jamás me diría lo que necesitaba oír, oponiéndose rotundamente a todos mis pensamientos, a todas mis convicciones. Una voz cargada de razón que me faltaba, de verdades a las que me negaba escuchar. Una voz que dejé sonar sin prestarle atención, hasta ahora.
Como una cría malcriada. Como una niña caprichosa.

Sí, nunca me he considerado una buena persona.
Soy el monstruo producto de cuatro años de formación, de cuatro años en los que invertí parte de mi adolescencia en odiar y en vivir de ese odio.
Un odio que me ha hecho tener un miedo terrible, pero, a la vez, sentirme invulnerable, como un animal herido que enseña los dientes a sus opresores. Una mezcla extraña, un cóctel molotov que tarde o temprano terminaría estallando, haciéndome más daño del que jamás sentiría.
Haciéndome daño a mí misma, y a los demás.
Y eso es algo que nunca haría.

¿Cómo he podido permitirlo? ¿Cómo he sido capaz de dejar que ocurriese?
He caído en la cuenta que he vivido cuatro largos años por ese grupo de personas a las que tanto desprecio, sin importarme el resto. No veía más que enemigos y adversidades a mis pies, y me di cuenta de que no dejaba de caer y caer en lo mismo.
Como una historia que se repite una y otra vez.

Me he cerrado a muchísimas cosas con tal de sentirme a salvo de todos. Me he cerrado a muchas personas, y dejé que mi verdadera voz solo susurrase en mi cabeza, no entre mis labios. Tampoco es que me arrepienta de ser como soy ahora mismo, pero es momento de reconocer mis errores, uno tras otro, hasta decir que me equivoqué. No soy como muchas de las chicas de mi edad. No tengo gustos convencionales, no tengo preferencias esperables. Todo mi mundo lo veo diferente, aunque sea un poco... Y eso me ha abierto otras puertas que antes veía cerradas, eso me ha permitido avanzar y tener a mi lado personas que buscan lo mejor que hay en mí.

No sé si alguien podrá entender esto, y me da exactamente igual si lo leéis o no.
Pretendo convencerme de que he actuado mal y que le he dado más importancia a las heridas abiertas que a los que pretendían curarlas.

Soy una persona verdaderamente egoísta y aún me queda mucho por recorrer para madurar de verdad. Ahora solo me quedaría quedarme en paz conmigo misma y dejar de pensar en algo que pasó hace tanto, cuando empezaba la secundaria. ¿De qué sirve si ya he pedido disculpas por lo que pude hacer? ¿De qué vale si yo ya hice lo que debía para enterrar toda esa experiencia?

Quizás lo que haga falta es echarle tierra y comenzar con la cabeza bien alta lo que está apunto de aparecer. Una etapa nueva, donde ya estoy asustada desde el principio, pero ¿sabéis? No es ese miedo del que hablé antes.

Ese miedo se derramó ayer en lágrimas, se fue, se marchó... y eso es lo que espero.
No más gritos, no más ataques de histeria, no más rencor acumulado.
Nunca podré hacerles pagar el daño que recibí porque eso no me corresponde a mí.
Hay una ley universal que dice que toda acción tiene una reacción igual y opuesta. Yo lo llamo el Karma, el Destino, la Suerte... ¿O sencillamente "consecuencias de nuestros actos"?

No importa. Ahora ya no.
Mejor dejar que cada uno siga su camino, con sus conciencias, con sus cruces a las espaldas.
Mejor dejar que el tiempo decida que darnos por todo lo que vamos construyendo a nuestro paso.
Sea bueno o malo. Es cuestión de esperar, o de ignorar.

Lo que sea.

Las cáscaras de mi coraza ahora caen una por una y puede que ya no pueda deshacer lo que he hecho y en lo que me he convertido, pero sí puedo crecer. Por fin. Tal vez así pueda llegar a ser mejor persona.

¿Quién sabe?
No pretendo pensar mucho en ello, si no dejarme llevar por lo mejor que tengo, que es realmente lo que queda, igual que lo que aprendemos.
No necesito más.

Todo acabó cuando dejé esa maldita casa de los horrores, de pupitres y libros.
Me toca ponerle fin y olvidar.

"El olvido es el peor de los castigos... y el mejor de los perdones"

Por fin.
Es hora de decidir por lo bueno.
Lo malo ya se va, como los segundos, como las horas.

Un rayo de optimismo, de nuevo.

Gracias a aquellos que han estado allí y que me soportan tal y como soy.
Siendo un monstruo.
Siendo yo.
Y solo les puedo decir que e disculpen cuando hable de más o de menos.


Toca respirar con calma.



Atte.

#23

Deber, debería.
Más que nunca ahora, cuando van días sin verte y te echo tanto de menos.
Significas un mundo para mí.




atte.

viernes, 5 de agosto de 2011

#22


De esas que sientes miedo, un miedo aterrador mordiéndote la columna, haciendo que te estremezcas y tiembles. Un frío atronador envolviéndote, poco a poco, en una sensación de inquietud, y todo te parece estar al revés, o sencillamente más oscuro... más siniestro... más horrible.

Ahora mismo ya no encuentro rincón donde agazaparme y gritar, ya no encuentro sábana que me cubra de las pesadillas nocturnas que acechan desde algún sitio de mi habitación. Sí, tengo demasiado miedo.
No dejo de temblar, y ya me he cansado de derramar lágrimas.
Un "ayúdame" ya no me sirve de nada, al igual que chillar de pavor.

No es que me sienta como una niña aterrorizada ahora mismo, pero estoy al borde de caer en esa situación.
La música a todo volumen de mis cascos me mantiene allí aún.
Pero la realidad me supera, y no soy tan fuerte.

Mi vulnerabilidad me mata.
Otra vez.



Por suerte tus brazos me atan fuertemente a ese límite. Menos mal que aún puedo sonreír un poco.


atte.
Gé.

martes, 2 de agosto de 2011

#21


En esos momentos cuando me sacas una sonrisa aunque esté enfurruñada, enfadada o triste.
Esas palabras tuyas que me hacen bajar la cabeza y ruborizarme.
Esa mirada que me hechiza una y otra vez, así, sin querer.

No me canso de pasarme de cursi, no cuando se trata de ti.
Tener tengo derecho y me importa un comino lo que piensen los demás cada vez que rozo tus labios.
Ya decir que te quiero me es insuficiente.
No, lo que siento por ti es más.
Mucho más.

Gracias por una tarde tan maravillosa entre tus brazos.


atte.

#20


Meses que se extinguen y otros que abren los ojos.
El verano se me acaba y creo que, a pesar de estar libre de obligaciones, lo estoy despilfarrando descaradamente. Mis dedos ya no se dedican a escribir como debieran, los lápices de dibujo permanecen olvidados en algún rincón de mi escritorio, y los libros que me he empezado pero que aún no he acabado se apilan.

¿Nunca os ha pasado que comenzáis las vacaciones marcandoos listas de qué hacer y, al final, no hacéis ni la mitad?

A mí no es la primera vez que me pasa, y sé que no será la última, pero este se supone que es mi último verano como estudiante antes de pasar a un nivel más elevado, más difícil, y que temo que me absorba por completo. No tengo miedo a abandonar mi adolescencia para empezar esta nueva andaina, lo que me atemoriza es no tener tiempo ni ganas. La inspiración brilla por su ausencia, y no dejo de enviarle telegramas urgentes para que vuelva a mi lado, a mi cabeza, y deje de actuar en un segundo plano para que dance cual protagonista de una comedia.

Puede que me haya sobrevalorado, o que haya sobrevalorado mis nervios. Puede, sencillamente, que necesite tomarme en serio un respiro y cerrarme a todo lo demás. Últimamente siento que hay mucho gente que está demasiado lejos para pedirle consejo, y que, poco a poco, me encerrarán en el olvido o en la triste indiferencia.
Parezco una niña pequeña una vez más, que se aferra a su gran ignorancia para argumentar su miedo.


En fin, supongo que no son más que pequeña paranoias que cruzan mi cabeza.
Ahora me toca crecer otra vez.
¿A qué precio?
¿Por cuánto tiempo?


Seguiré buscando cualquier excusa para decir "Todo va a salir bien"
Algo de optimismo sí que me queda.


atte.

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