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jueves, 24 de mayo de 2012

#75

Que se pudra el mundo por dentro con sus embustes y sus palabras vacías.
No somos más que hipocresía con sangre y pies.
Falsedad andante.
Así nadie nos salvará del olvido.




Atte.

viernes, 11 de mayo de 2012

#72

Tuve un millón y medio de razones por las que creer que el mundo me devoraba los pies, los talones y los tobillos. Mi mala suerte no ha dejado de perseguirme desde que tengo memoria, y ahora no me queda más que detener y dejar que me alcance, al fin.
Una media sonrisa.
Un último adiós.

¿Quién me iba a decir que estaría en este fuego cruzado, donde las balas no dejan de rozarme?
No he dejado de caerme, no he dejado de recibir todo ese daño que no hace más que consumirme.
No encuentro el descanso necesario para tanta extenuación, para tantos pájaros negros en mi cabeza, y para frías gotas de agua que se asoman por la comisura de mis ojos.

Mi dualidad me ha vencido una vez más, y lo seguirá haciendo hasta que yo misma me sobreponga a todo, pero mis deseos deben sucumbir ante el deber y la prioridad.
No vivo aquí para beber de rodeos y paranoias.
Aunque me duela.
Aunque eso me castigue por donde más me duele.

Necesito las fuerzas que me faltan, el aliento que nada me brinda, y el ánimo que una vez me robaron.
Necesito que este reloj de arena deje de darme el coñazo.
Necesito que el mundo se detenga.
Necesito una realidad imposible y otra paralela a esta.


Me he cansado de malos consejos.
Y vuelvo a tropezar con la misma piedra de "vivir de ilusiones".
Un error más a mi lista de torpezas.

Soy asquerosamente vulnerable tras esta coraza de acero grisáceo.



atte.
Gé.

miércoles, 9 de mayo de 2012

#71



Es terriblemente agotador tener que acallar esas voces que te gimen desde lo más hondo y recóndito de tu propia piel. No he podido susurrar aún una melodía precisa para consolar a estas finos cristales que se deslizan por mis mejillas sin prisa... pero sin pausa. No puedo evitar dejarlas ir, entre un alborozo inestimable y una tristeza fruto de todo lo que pueda atolondrar, un manojo de nervios y un ramo de emociones.

He dejado de lado todo esto más de una vez. He dejado que los temores de quienes me rodean sean quienes de evadirme de los míos propios... y he dejado que eso me aprisione en mis momentos de soledad, cuando no hay nadie que se preste a brindar un hombro.

Como siempre, es hora de levantar la vista y no rendirse.
Por siempre, como he hecho siempre.
Las lamentaciones no han reservado tiempo en mi apretada agenda.
Ni yo misma.

Es tiempo de fastidiarme, reprimirme y caminar aunque me pese.

Todo este cansancio no tiene que ser más que un espejismo.



atte.
Gé.

sábado, 5 de mayo de 2012

#68



Te prometí enterrarme en vida.
Y lo cumplí.



Nunca te he fallado.
Nunca.


Atte.

lunes, 30 de abril de 2012

#63

¿Me explicas tus pretensiones?
¿Me haces, al menos, un croquis de lo que tramas?

¿Qué no?
Pues ya sabes dónde está la puerta.
Mi paciencia tiene un límite que tú ya has cruzado cientos de veces.


atte.


domingo, 29 de abril de 2012

#62

Conclusión de la adaptación cinematográfica de The Hunger Games en tres palabras:
UN GRAN DESPERDICIO.


Atte.
Gé.

miércoles, 25 de abril de 2012

#60

Todo es mentira.
Todo es contradicción.







atte.


martes, 24 de abril de 2012

#59

No me puedo pedir dejar de darle importancia, no puedo arrancársela después de todo este tiempo.
¿Y por qué me mata esta sensación de rabia y consternación?

Me recuerdo de que no me pertenece.
Me lo recuerdo todas las mañana.


atte.

sábado, 21 de abril de 2012

#57

Decidir arrojarlo todo sin miramientos, sin preguntas.
Es tiempo de no titubear, y mucho menos por un puñado de sentimientos.

Aferrémonos a lo que tenemos.
El resto poco importa.


atte.
Gé.

jueves, 19 de abril de 2012

#56

Es mi acertijo sin resolver.
¿Cómo pronunciarlo sin caer en una galante traición?


atte.
Gé.

miércoles, 18 de abril de 2012

#55

Nadie puede vivir sin un vicio. Sin una maldita adicción.
Al igual que vivimos por ella, también nos pudrimos por dentro.

Una hoguera, una llamarada, una intensa celeridad de pálpitos.
No me canso de escribirte... Y de condenarte.

Matadme, colgadme y entraguladme
pero me resulta imposible ver como pasa cada segundo y yo sigo a no se cuantos kilómetros de sus labios.

Maldita obsesión la mía.


atte.
Gé.

martes, 17 de abril de 2012

#54


No por mucho madrugar te desquiciarás más temprano.
Levántate, sacúdete, haz que tus vértebras resuenen bajo tu carne. Te toca caer en la dulce locura de la dualidad una vez más, de maldecir al espacio, al tiempo, y a todos las esencias que mueven el mundo.
Malditos hilos, malditas parkas.

Yo solo puedo decir que muero en vida, y vivo en muerte.
Mi cabeza no solo estalla... también se envenena. Por recuerdos contrarios, por recuerdos que duelen.
Por todo lo que se torna gris.

Ven, acércame tus falanges una vez más, aunque sea una tortura.
Para ti, para mí.

Lo sabes, joder, lo sabes.
Ni se te ocurra devolverme esta triste mirada que te dedico ahora.


atte.

sábado, 14 de abril de 2012

#53

Cuando se aprende a entender lo que no se entiende, el motivo por lo que un ventrículo izquierdo impulsa toda nuestra sangre con un simple latido, el latido de que miles de pterodáctilos revoloteen en mi estómago... todo parece encontrar su lugar.

No sé. No sé nada realmente.
¿Y entender? ¿Qué demonios es eso?

Hoy arrojo mis tímpanos a un solo de guitarra, a siete notas suaves, o sencillamente al silencio que hubo entre un instante y otro.
Sigo jugando a la ruletilla, pero esta vez sobre un sendero de baldosas en llamas.
Me estoy quemando. Por dentro.
Me estoy desintegrando.

Pero mi taquicardia lleva tu nombre.
Tu maldito nombre.
Y ahora es cuando maldigo la devastación que provocas en mis expectativas.
En mi lento ritmo cardíaco.



¿Ya es la hora de mi dosis de espasmos?
¿Ya es la hora de que caiga en un bucle?

No, es hora de nervios por vena.
Eso sí, nada de arrepentirse.

Todo sucede por una extraña razón.



atte.
Gé.

miércoles, 11 de abril de 2012

#52


Un parpadeo.
Y otro, y otro.
Recuerdos que se queman con la leña de Octubre. No sé cómo quemarlos en mi cabeza.
Decidimos hace mucho tiempo pagar nuestra traición con una pistola... y cientos y cientos de rosas.

¿A qué demonios estamos jugando ahora?
¿A una nueva clase de ruletilla donde tres balas esperan ansiosamente atravesar mi temporal?

El tiempo pasa deprisa por nuestra venas, y yo maldigo una vez más esta maldita dualidad.
Mato por el iris castaño de tu mirada, lloro por la acidez de la fría realidad que nos separa, y me muero continuamente por este maldito segundo.

Silencio.
Un tic tac que atasca los nervios.

Y esto no cobra nada de significado. Tu nombre no existe.
Ni lo que llevo dentro tampoco.

Otro espejismo sin sombra.

Partiré mi pluma y volcaré mi tinta.
Seguiré condenándote con la boca cerrada.

Tú a tu día a día... y yo a mi dolor matutino.
Y nunca me lo pidas.
Nunca te engañes.

Ya es un error más incluido en el fascinante mundo de las que cosas que me importan una mierda.


atte.
Gé.

sábado, 24 de marzo de 2012

#50

Maldita dualidad de sentimientos.

miércoles, 14 de marzo de 2012

#48

Cuando las situaciones estallan y nadie parece oírlo.
Eso es lo que pasa ahora en mi apocalíptica cabeza.

atte.


miércoles, 4 de enero de 2012

#45


¿Sabes? Me alegro de que te creas especial, de que lo sientas de veras.
Porque si algo es verdad, es que no lo eres.
Sencillamente eres demasiado cobarde para asumirlo.


atte.


sábado, 3 de diciembre de 2011

#40


Gritar y gritar.
El resto me da igual. Es verídico.




atte.

sábado, 12 de noviembre de 2011

#39



Hoy en día decir "te quiero" o amar a alguien parece haberse convertido en un tópico común, desfasado, desgastado indiscriminadamente.
Vacío, maltratado. No hay sentimientos que lo sustenten en su esplendor. No hay emociones que hagan que esas dos palabras cobren un significado grande y hermoso para quien las dice o para quien las recibe.
No hay hechos, recuerdos, ni susurros que les den forma.
Palabras anodinas, simples, que han caído de su trono sin quererlo, pasando a no significar realmente nada.

Pero, afortunadamente, hay quienes consiguen llenarse con sensaciones al oírlas y al decirlas.
Hay quien es capaz de detener el mundo cuando las pronuncia, de dar un giro de 360º a la vida de una persona, o sencillamente sacarle una sonrisa verdadera cargada de mil emociones y mil historias dignas de guardar. Hay quienes todavía siente el poder, la inmensidad, y la eternidad que atañen, que encierran, que cargan.
Porque querer a alguien no significa saber que la conoces, o que le tienes cierto aprecio.
Querer a alguien se basa en momentos compartidos, en anécdotas donde los protagonistas llevan la misma importancia, donde cualquier cosa cobra una importancia sutil y deliciosa, donde cada roce y cada gesto significan algo más que lo que son. Significan latidos de un corazón vivo.
De una persona.
De un ser que siente.
Porque nacimos con la capacidad de sentir más allá de nuestro instinto animal.
¿Y por qué no lo demostramos con hechos y situaciones?

Tengo la suerte de tener a alguien que me hace soñar cada vez que me lo dice.
Tengo el privilegio de seguir estremeciéndome cuando me dice que me adora.
¿Por qué el resto del mundo no lo siente igual y malgasta palabras tan significativas?

El mundo se muere en sentimiento y en razón.
El mundo se muere en todo.
Pero, mientras, yo me escondo en sus brazos, sabiendo que no voy a morir con ese mundo marchito.
A salvo en sus besos, en su respiración, en su mirada cristalina.

Porque querer a alguien significa quererlo por todo lo que es, por conocer hasta el más mínimo detalle, sus defectos, sus pasiones, sus virtudes, sus temores, sus rutinas, sus opiniones, sus maneras de ver el resto que le rodea.
Querer es algo más que el simple hecho de apreciar.
Es sentir a esa persona como parte de lo que eres tú.
Te aporta algo que te hace seguir respirando.
Seguir creciendo.
Seguir sonriendo.
Seguir viviendo.

Tener esa suerte es todo y cuanto puedo anhelar.
Y la tengo.
tengo la suerte de mi vida con nombre y apellido.
Con rostro.
Con sonrisa.


Todo y cuanto puedo desear.






atte.

jueves, 13 de octubre de 2011

#33

No, no estamos bien.
Perdiso, extaviados, en cunetas y en lunares.
Los cuervos ya se devoraron mis migajas de pan. ¿Cómo demonios volveré a la seguridad ahora?
Mis altibajos son más bajos que superiores.
Cuando alguien se acostumbra a estar en lo más hondo, el subir cuesta.
Y más cuando uno se siente solo entre un montón de desconocidos.
Empezamos mal por un camino pedregoso y escarpado.
Ya ni diviso la cima.

Necesito un buen abrazo, otra vez.
Qué cosas.



Atte.

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