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lunes, 28 de mayo de 2012

#77



Todo es hermoso desde las alturas. Todo parece nuevo, diferente, y fuera de todo peligro.
Un regalo. Un beso. Un Valhalla.
Pero la soledad me susurra al oído todos sus nombres.
¿Qué es el cielo sin su presencia?
¿Qué es el paraíso sin sus voces?

¿De qué me vale el Edén si mis camaradas, mis amores, arden en lo más hondo del Infierno?

Adiós a toda esperanza.

atte.
Gé.

jueves, 24 de mayo de 2012

#75

Que se pudra el mundo por dentro con sus embustes y sus palabras vacías.
No somos más que hipocresía con sangre y pies.
Falsedad andante.
Así nadie nos salvará del olvido.




Atte.

lunes, 21 de mayo de 2012

jueves, 17 de mayo de 2012

#73



No digo que sea perfección.
Pero casi.
Me ha gustado y no poco.
Gracias por hacerme vibrar una vez más, queridos norteños.



atte.
Gé.

viernes, 11 de mayo de 2012

#72

Tuve un millón y medio de razones por las que creer que el mundo me devoraba los pies, los talones y los tobillos. Mi mala suerte no ha dejado de perseguirme desde que tengo memoria, y ahora no me queda más que detener y dejar que me alcance, al fin.
Una media sonrisa.
Un último adiós.

¿Quién me iba a decir que estaría en este fuego cruzado, donde las balas no dejan de rozarme?
No he dejado de caerme, no he dejado de recibir todo ese daño que no hace más que consumirme.
No encuentro el descanso necesario para tanta extenuación, para tantos pájaros negros en mi cabeza, y para frías gotas de agua que se asoman por la comisura de mis ojos.

Mi dualidad me ha vencido una vez más, y lo seguirá haciendo hasta que yo misma me sobreponga a todo, pero mis deseos deben sucumbir ante el deber y la prioridad.
No vivo aquí para beber de rodeos y paranoias.
Aunque me duela.
Aunque eso me castigue por donde más me duele.

Necesito las fuerzas que me faltan, el aliento que nada me brinda, y el ánimo que una vez me robaron.
Necesito que este reloj de arena deje de darme el coñazo.
Necesito que el mundo se detenga.
Necesito una realidad imposible y otra paralela a esta.


Me he cansado de malos consejos.
Y vuelvo a tropezar con la misma piedra de "vivir de ilusiones".
Un error más a mi lista de torpezas.

Soy asquerosamente vulnerable tras esta coraza de acero grisáceo.



atte.
Gé.

miércoles, 9 de mayo de 2012

#71



Es terriblemente agotador tener que acallar esas voces que te gimen desde lo más hondo y recóndito de tu propia piel. No he podido susurrar aún una melodía precisa para consolar a estas finos cristales que se deslizan por mis mejillas sin prisa... pero sin pausa. No puedo evitar dejarlas ir, entre un alborozo inestimable y una tristeza fruto de todo lo que pueda atolondrar, un manojo de nervios y un ramo de emociones.

He dejado de lado todo esto más de una vez. He dejado que los temores de quienes me rodean sean quienes de evadirme de los míos propios... y he dejado que eso me aprisione en mis momentos de soledad, cuando no hay nadie que se preste a brindar un hombro.

Como siempre, es hora de levantar la vista y no rendirse.
Por siempre, como he hecho siempre.
Las lamentaciones no han reservado tiempo en mi apretada agenda.
Ni yo misma.

Es tiempo de fastidiarme, reprimirme y caminar aunque me pese.

Todo este cansancio no tiene que ser más que un espejismo.



atte.
Gé.

martes, 8 de mayo de 2012

#70



Cosas básicas que te hacen deliciosa.
O al menos un poco menos desagradable.
Hola, mi querido Ego.




atte.
Gé.

lunes, 7 de mayo de 2012

#69



Después de tanto y tanto
ya todo empieza a esclarecerse... y a bien.





atte.

sábado, 5 de mayo de 2012

#68



Te prometí enterrarme en vida.
Y lo cumplí.



Nunca te he fallado.
Nunca.


Atte.

viernes, 4 de mayo de 2012

#67

Esa nota entre el blanco y el negro, esas pestañas canosas que brotan de sus párpados.
Esas arrugas que nunca aparecieron por su rostro, y ese matiz de tristeza que iluminaron sus pupilas desde los grandes días de oro.
Ahora vaga cual espectro entre los tejos, entre los cipreses, bebiendo de los graznidos de los pájaros, y saboreando del gélido viento que azota sus trenzas en invierno, bajo la traslúcida mirada de un sol que se esconde tras las nubes.

Afortunadamente, sus pasos no van por su cuenta, no van solos.
Otros finos pies van muy cerca, con sigilo, con cautela, vigilando cada paso. 
Acarician lo que no existe y continúan su travesía, sin quererlo, sin prestar atención a  nada.
Dándole la espalda a aquello que se les escapa de entre los dedos, más allá de lo que pueden llegar a desear.

Un chispazo que no late en sus venas. Un suspiro que no cruza sus gargantas.
Solo un color tiñendo la no-vida a la que han sido condenadas.
Un gris que no desaparece nunca.

Los fantasmas grises, los espectros grises, las pesadillas grises, las damas grises.
O sencillamente, la madre Natura que han encomendado a sus fatales hijas a vagar por el mundo en inverno, bajo el frío de la tormenta.

Y una voz recita su leyenda.
Un voz que aclama la melodía que marca su inexistencia.

"Todos los colores se disuelven, el oro del cielo se desvanece en sus pieles. Ahora todo se torna gris, cuando todo esto llega a su final"




atte.
Gé.

jueves, 3 de mayo de 2012

#66


Suelo confiar fácilmente en la gente
pero no en el demonio que llevan dentro.






atte.

miércoles, 2 de mayo de 2012

#65



Escribió la melodía que protagonizaría tantas historias, ordenó las notas que muchos escucharían en momentos pasionales... y, más que nada, fue el autor de una de las letras más hermosas que el piano ha podido saborear.

Lo más conmovedor, lo más triste... y lo más cierto es que fue maldecido por ello.
Y tal vez para siempre.


atte.

miércoles, 25 de abril de 2012

#60

Todo es mentira.
Todo es contradicción.







atte.


sábado, 21 de abril de 2012

#57

Decidir arrojarlo todo sin miramientos, sin preguntas.
Es tiempo de no titubear, y mucho menos por un puñado de sentimientos.

Aferrémonos a lo que tenemos.
El resto poco importa.


atte.
Gé.

miércoles, 18 de abril de 2012

#55

Nadie puede vivir sin un vicio. Sin una maldita adicción.
Al igual que vivimos por ella, también nos pudrimos por dentro.

Una hoguera, una llamarada, una intensa celeridad de pálpitos.
No me canso de escribirte... Y de condenarte.

Matadme, colgadme y entraguladme
pero me resulta imposible ver como pasa cada segundo y yo sigo a no se cuantos kilómetros de sus labios.

Maldita obsesión la mía.


atte.
Gé.

martes, 17 de abril de 2012

#54


No por mucho madrugar te desquiciarás más temprano.
Levántate, sacúdete, haz que tus vértebras resuenen bajo tu carne. Te toca caer en la dulce locura de la dualidad una vez más, de maldecir al espacio, al tiempo, y a todos las esencias que mueven el mundo.
Malditos hilos, malditas parkas.

Yo solo puedo decir que muero en vida, y vivo en muerte.
Mi cabeza no solo estalla... también se envenena. Por recuerdos contrarios, por recuerdos que duelen.
Por todo lo que se torna gris.

Ven, acércame tus falanges una vez más, aunque sea una tortura.
Para ti, para mí.

Lo sabes, joder, lo sabes.
Ni se te ocurra devolverme esta triste mirada que te dedico ahora.


atte.

sábado, 14 de abril de 2012

#53

Cuando se aprende a entender lo que no se entiende, el motivo por lo que un ventrículo izquierdo impulsa toda nuestra sangre con un simple latido, el latido de que miles de pterodáctilos revoloteen en mi estómago... todo parece encontrar su lugar.

No sé. No sé nada realmente.
¿Y entender? ¿Qué demonios es eso?

Hoy arrojo mis tímpanos a un solo de guitarra, a siete notas suaves, o sencillamente al silencio que hubo entre un instante y otro.
Sigo jugando a la ruletilla, pero esta vez sobre un sendero de baldosas en llamas.
Me estoy quemando. Por dentro.
Me estoy desintegrando.

Pero mi taquicardia lleva tu nombre.
Tu maldito nombre.
Y ahora es cuando maldigo la devastación que provocas en mis expectativas.
En mi lento ritmo cardíaco.



¿Ya es la hora de mi dosis de espasmos?
¿Ya es la hora de que caiga en un bucle?

No, es hora de nervios por vena.
Eso sí, nada de arrepentirse.

Todo sucede por una extraña razón.



atte.
Gé.

miércoles, 11 de abril de 2012

#52


Un parpadeo.
Y otro, y otro.
Recuerdos que se queman con la leña de Octubre. No sé cómo quemarlos en mi cabeza.
Decidimos hace mucho tiempo pagar nuestra traición con una pistola... y cientos y cientos de rosas.

¿A qué demonios estamos jugando ahora?
¿A una nueva clase de ruletilla donde tres balas esperan ansiosamente atravesar mi temporal?

El tiempo pasa deprisa por nuestra venas, y yo maldigo una vez más esta maldita dualidad.
Mato por el iris castaño de tu mirada, lloro por la acidez de la fría realidad que nos separa, y me muero continuamente por este maldito segundo.

Silencio.
Un tic tac que atasca los nervios.

Y esto no cobra nada de significado. Tu nombre no existe.
Ni lo que llevo dentro tampoco.

Otro espejismo sin sombra.

Partiré mi pluma y volcaré mi tinta.
Seguiré condenándote con la boca cerrada.

Tú a tu día a día... y yo a mi dolor matutino.
Y nunca me lo pidas.
Nunca te engañes.

Ya es un error más incluido en el fascinante mundo de las que cosas que me importan una mierda.


atte.
Gé.

#51



Después de un millón de penas y otros miles de años de miseria, vuelvo a jugarme el cuello...
Pero en esta ocasión, puede que no vuelva a levantarme.
Me juego dos bocas de hambre. Me juego dos pares de ojos suplicantes.
Me juego más que mi propio cuello.

El fuego abraza el poco ego que me queda.
Las llamas coronan mis flechas, y mi arco se desliza por mis manos cual compañero
Cual único aliado...
Frente a otras 23 miradas que querrán acabar con los latidos de mi agitado corazón.


Lo hago por ti, Gale.
Lo hago por ti, Prim.
Lo hago por cada uno de los suspiros del Distrito 12.

Lo hago porque he prometido no caer.

Así que silba, sinsajo, silba una vez más sobre el dorado filo de la cornucopia.
¡Que comiencen los Septuagésimo cuartos Juegos del Hambre!



atte.

jueves, 15 de marzo de 2012

#49


Ya sé que sus alas no volverán a abrirse ni que sus ojos brillantes escrutarán a través de las sábanas para mirar y dar los buenos días con un simple aleteo.
No volverá a pedirte que te acerques, no volverá a cantar con su pobres gorjeos.

Después de seis largos otoños y dos más pequeños pero no menos importantes, os ha tocado partir lejos... y esta vez, es para siempre.
Siento ponerme tan asquerosamente conmovedora o azucarada de más, pero el cariño que he podido teneros durante tantísimo tiempo permanece.
Desde ese día frío en el que te encontramos, hasta que esa pequeña abrió sus ojos, hasta el día de hoy, en el que ya vuestro corazón ha dejado de latir.

El tiempo es tiempo.
Y me da rabia pensar que el vuestro ya ha pasado.

Gracias por esos microsegundos, con esos susurros entre vosotros.
Gracias por hacer de nuestro hogar algo más ameno y más familiar.
Aunque jamás podáis comprender mis palabras.

"Fly away through the heaven, fly away through your own dreams.
Now is your time to be far away from your home. Now your wings are fire.
An your memory will burn"


atte.


Nana Nana Nano
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