Mostrando entradas con la etiqueta Optimistic. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Optimistic. Mostrar todas las entradas

jueves, 17 de mayo de 2012

#73



No digo que sea perfección.
Pero casi.
Me ha gustado y no poco.
Gracias por hacerme vibrar una vez más, queridos norteños.



atte.
Gé.

martes, 8 de mayo de 2012

#70



Cosas básicas que te hacen deliciosa.
O al menos un poco menos desagradable.
Hola, mi querido Ego.




atte.
Gé.

lunes, 7 de mayo de 2012

#69



Después de tanto y tanto
ya todo empieza a esclarecerse... y a bien.





atte.

viernes, 17 de febrero de 2012

#47


Nunca seré capaz de decirte todo lo que desea susurrarte esta cría malhumorada que tan perdida está por ti.
Nunca seré capaz, lo sabes.
Supongo que una sonrisa te basta para entenderlo todo.
O quién sabe, tal vez diecisiete de ellas.

Hazte a la idea de que nunca te librarás de mí.
Y cuando digo nunca, digo siempre.

Seguimos siendo invencibles.

Felices 18-1.
Quererte es poco.
Lo sé, lo sabes. Lo sabemos.





atte.


lunes, 26 de diciembre de 2011

#41


One big unicorn, strong and free
Thought he was happy as he could be
Then three little kittens came around
And turned his all life upside down
They made him laugh, they made him cry
He never should have said goodbye
And know he knows he could never part
From those three little kittens
That changed his heart.

sábado, 12 de noviembre de 2011

#39



Hoy en día decir "te quiero" o amar a alguien parece haberse convertido en un tópico común, desfasado, desgastado indiscriminadamente.
Vacío, maltratado. No hay sentimientos que lo sustenten en su esplendor. No hay emociones que hagan que esas dos palabras cobren un significado grande y hermoso para quien las dice o para quien las recibe.
No hay hechos, recuerdos, ni susurros que les den forma.
Palabras anodinas, simples, que han caído de su trono sin quererlo, pasando a no significar realmente nada.

Pero, afortunadamente, hay quienes consiguen llenarse con sensaciones al oírlas y al decirlas.
Hay quien es capaz de detener el mundo cuando las pronuncia, de dar un giro de 360º a la vida de una persona, o sencillamente sacarle una sonrisa verdadera cargada de mil emociones y mil historias dignas de guardar. Hay quienes todavía siente el poder, la inmensidad, y la eternidad que atañen, que encierran, que cargan.
Porque querer a alguien no significa saber que la conoces, o que le tienes cierto aprecio.
Querer a alguien se basa en momentos compartidos, en anécdotas donde los protagonistas llevan la misma importancia, donde cualquier cosa cobra una importancia sutil y deliciosa, donde cada roce y cada gesto significan algo más que lo que son. Significan latidos de un corazón vivo.
De una persona.
De un ser que siente.
Porque nacimos con la capacidad de sentir más allá de nuestro instinto animal.
¿Y por qué no lo demostramos con hechos y situaciones?

Tengo la suerte de tener a alguien que me hace soñar cada vez que me lo dice.
Tengo el privilegio de seguir estremeciéndome cuando me dice que me adora.
¿Por qué el resto del mundo no lo siente igual y malgasta palabras tan significativas?

El mundo se muere en sentimiento y en razón.
El mundo se muere en todo.
Pero, mientras, yo me escondo en sus brazos, sabiendo que no voy a morir con ese mundo marchito.
A salvo en sus besos, en su respiración, en su mirada cristalina.

Porque querer a alguien significa quererlo por todo lo que es, por conocer hasta el más mínimo detalle, sus defectos, sus pasiones, sus virtudes, sus temores, sus rutinas, sus opiniones, sus maneras de ver el resto que le rodea.
Querer es algo más que el simple hecho de apreciar.
Es sentir a esa persona como parte de lo que eres tú.
Te aporta algo que te hace seguir respirando.
Seguir creciendo.
Seguir sonriendo.
Seguir viviendo.

Tener esa suerte es todo y cuanto puedo anhelar.
Y la tengo.
tengo la suerte de mi vida con nombre y apellido.
Con rostro.
Con sonrisa.


Todo y cuanto puedo desear.






atte.

domingo, 30 de octubre de 2011

#36

Querido Ego:

Ya van "102" años. A ver si empezamos a ponernos cremas anti-arrugas y esos potingues raros que realmente no valen para un pijo.
No quiero excederme, así que seré breve.
YA PUEDES IR A LA CÁRCEL, MUAHAHAAHHA.
Vale no, olvídalo.
Sobrevive ahora como puedas, de frente, con una sonrisa. Ya te sabes tú ese cuento y tal.
No tengo nada más que añadir.



atte.

PD: Gracias a todos vuestros comentarios, mensajes, llamadas y por cantarme el cumpleaños. Me habéis hecho sonreír. Muchas gracias, de verdad.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

#29


"Pase lo que pase, seguiré contigo. Sólo contigo"

Juntos, lo nuestro puede con todo.
Con esta inmensa distancia que está por interponerse entre ambos, con miles de carreteras, con ciento de kilómetros.
Y sé que podremos con ello y con más.
Lo nuestro es más fuerte que cualquier cosa.

Porque funciona.
Porque sí.

"Hay pequeñas tonterías de las que nunca te aburres... porque son las que siempre te sacan una sonrisa"

Tú eres esa sonrisa.
Desde hace tres meses. Desde ahora. Y para siempre.


Valhalla.



atte.

lunes, 19 de septiembre de 2011

#28


Ya no tengo más palabras para decírtelo. Solo me queda rodearte y estrecharte entre mis brazos, una tarde, miles de tardes más.
Me he dado cuenta de que esto funciona, esto camina día a día, por los dos. Somos diminutos, pero juntos, lo nuestro es inmenso, eterno, monumental.
¿No lo has visto tú también en mis ojos?
Pues yo en los tuyos sí, ahora, cuando me sonríes tímidamente.
Decir que me siento feliz es quedarme corta. Ya no tengo palabras.
Solo imágenes, solo caricias, solo susurros al oído.

Esos "Te quiero" en voz muy baja, intentando no romper ese silencio tan elocuente que se hace presente entre los dos.

Y en el momento en el que nos toca aguantar la respiración, ya dejo de sentir ese miedo tan palpitante, ese frío temor de que tal vez no nos veamos en mucho tiempo.
No más desconcierto, no más decepciones.
Porque estoy contigo.
Eso es lo único que verdaderamente importa.

"Come what may... I'll be here to hold you."


atte.

sábado, 27 de agosto de 2011

#24


Ha pasado muchísimo tiempo desde que intenté salir del cascarón, como un polluelo que se enfrenta al mundo por primera vez. Solo que yo ya he visto lo que hay fuera, las calamidades que nos hacen la vida difícil, cuesta arriba, complicada. Vamos, el mundo real al que estamos acostumbrados.
En esta ocasión he de mencionar que estoy algo cansada de mi propio humor, de mis repentinas ganas de encerrarme en mí misma y de hacer oídos sordos, y estoy cansada de intentar quedarme dentro de mis casillas, como alguien aislado del resto del mundo...
Alguien acorazado, que siente regocijo al estar protegido, pero el miedo de adentro permanece.
Un miedo que me ha llevado tiempo comprender y al que he ido criando sin darme cuenta, hasta que me ha dominado, tanto el corazón como mi propia forma de actuar.

Y ahora veo los telones que he desplegado para mantener lejos a quienes me importaban, para alejarlos, para mantenerlos al margen. Lejos de mí, lejos de lo que siento dentro, lejos del miedo y del dolor que me hacían sollozar cuando menos lo imaginaban. Ese miedo que te hace retroceder.
Es repugnante, pero cuesta dejarlo ir.
¿Cómo lo haría entonces?

No he encontrado la respuesta hasta mucho tiempo después, cuando una voz me lo ha dicho.
Pensé que esa voz jamás me diría lo que necesitaba oír, oponiéndose rotundamente a todos mis pensamientos, a todas mis convicciones. Una voz cargada de razón que me faltaba, de verdades a las que me negaba escuchar. Una voz que dejé sonar sin prestarle atención, hasta ahora.
Como una cría malcriada. Como una niña caprichosa.

Sí, nunca me he considerado una buena persona.
Soy el monstruo producto de cuatro años de formación, de cuatro años en los que invertí parte de mi adolescencia en odiar y en vivir de ese odio.
Un odio que me ha hecho tener un miedo terrible, pero, a la vez, sentirme invulnerable, como un animal herido que enseña los dientes a sus opresores. Una mezcla extraña, un cóctel molotov que tarde o temprano terminaría estallando, haciéndome más daño del que jamás sentiría.
Haciéndome daño a mí misma, y a los demás.
Y eso es algo que nunca haría.

¿Cómo he podido permitirlo? ¿Cómo he sido capaz de dejar que ocurriese?
He caído en la cuenta que he vivido cuatro largos años por ese grupo de personas a las que tanto desprecio, sin importarme el resto. No veía más que enemigos y adversidades a mis pies, y me di cuenta de que no dejaba de caer y caer en lo mismo.
Como una historia que se repite una y otra vez.

Me he cerrado a muchísimas cosas con tal de sentirme a salvo de todos. Me he cerrado a muchas personas, y dejé que mi verdadera voz solo susurrase en mi cabeza, no entre mis labios. Tampoco es que me arrepienta de ser como soy ahora mismo, pero es momento de reconocer mis errores, uno tras otro, hasta decir que me equivoqué. No soy como muchas de las chicas de mi edad. No tengo gustos convencionales, no tengo preferencias esperables. Todo mi mundo lo veo diferente, aunque sea un poco... Y eso me ha abierto otras puertas que antes veía cerradas, eso me ha permitido avanzar y tener a mi lado personas que buscan lo mejor que hay en mí.

No sé si alguien podrá entender esto, y me da exactamente igual si lo leéis o no.
Pretendo convencerme de que he actuado mal y que le he dado más importancia a las heridas abiertas que a los que pretendían curarlas.

Soy una persona verdaderamente egoísta y aún me queda mucho por recorrer para madurar de verdad. Ahora solo me quedaría quedarme en paz conmigo misma y dejar de pensar en algo que pasó hace tanto, cuando empezaba la secundaria. ¿De qué sirve si ya he pedido disculpas por lo que pude hacer? ¿De qué vale si yo ya hice lo que debía para enterrar toda esa experiencia?

Quizás lo que haga falta es echarle tierra y comenzar con la cabeza bien alta lo que está apunto de aparecer. Una etapa nueva, donde ya estoy asustada desde el principio, pero ¿sabéis? No es ese miedo del que hablé antes.

Ese miedo se derramó ayer en lágrimas, se fue, se marchó... y eso es lo que espero.
No más gritos, no más ataques de histeria, no más rencor acumulado.
Nunca podré hacerles pagar el daño que recibí porque eso no me corresponde a mí.
Hay una ley universal que dice que toda acción tiene una reacción igual y opuesta. Yo lo llamo el Karma, el Destino, la Suerte... ¿O sencillamente "consecuencias de nuestros actos"?

No importa. Ahora ya no.
Mejor dejar que cada uno siga su camino, con sus conciencias, con sus cruces a las espaldas.
Mejor dejar que el tiempo decida que darnos por todo lo que vamos construyendo a nuestro paso.
Sea bueno o malo. Es cuestión de esperar, o de ignorar.

Lo que sea.

Las cáscaras de mi coraza ahora caen una por una y puede que ya no pueda deshacer lo que he hecho y en lo que me he convertido, pero sí puedo crecer. Por fin. Tal vez así pueda llegar a ser mejor persona.

¿Quién sabe?
No pretendo pensar mucho en ello, si no dejarme llevar por lo mejor que tengo, que es realmente lo que queda, igual que lo que aprendemos.
No necesito más.

Todo acabó cuando dejé esa maldita casa de los horrores, de pupitres y libros.
Me toca ponerle fin y olvidar.

"El olvido es el peor de los castigos... y el mejor de los perdones"

Por fin.
Es hora de decidir por lo bueno.
Lo malo ya se va, como los segundos, como las horas.

Un rayo de optimismo, de nuevo.

Gracias a aquellos que han estado allí y que me soportan tal y como soy.
Siendo un monstruo.
Siendo yo.
Y solo les puedo decir que e disculpen cuando hable de más o de menos.


Toca respirar con calma.



Atte.

martes, 2 de agosto de 2011

#20


Meses que se extinguen y otros que abren los ojos.
El verano se me acaba y creo que, a pesar de estar libre de obligaciones, lo estoy despilfarrando descaradamente. Mis dedos ya no se dedican a escribir como debieran, los lápices de dibujo permanecen olvidados en algún rincón de mi escritorio, y los libros que me he empezado pero que aún no he acabado se apilan.

¿Nunca os ha pasado que comenzáis las vacaciones marcandoos listas de qué hacer y, al final, no hacéis ni la mitad?

A mí no es la primera vez que me pasa, y sé que no será la última, pero este se supone que es mi último verano como estudiante antes de pasar a un nivel más elevado, más difícil, y que temo que me absorba por completo. No tengo miedo a abandonar mi adolescencia para empezar esta nueva andaina, lo que me atemoriza es no tener tiempo ni ganas. La inspiración brilla por su ausencia, y no dejo de enviarle telegramas urgentes para que vuelva a mi lado, a mi cabeza, y deje de actuar en un segundo plano para que dance cual protagonista de una comedia.

Puede que me haya sobrevalorado, o que haya sobrevalorado mis nervios. Puede, sencillamente, que necesite tomarme en serio un respiro y cerrarme a todo lo demás. Últimamente siento que hay mucho gente que está demasiado lejos para pedirle consejo, y que, poco a poco, me encerrarán en el olvido o en la triste indiferencia.
Parezco una niña pequeña una vez más, que se aferra a su gran ignorancia para argumentar su miedo.


En fin, supongo que no son más que pequeña paranoias que cruzan mi cabeza.
Ahora me toca crecer otra vez.
¿A qué precio?
¿Por cuánto tiempo?


Seguiré buscando cualquier excusa para decir "Todo va a salir bien"
Algo de optimismo sí que me queda.


atte.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...