Nada en concreto. Nada en particular. Resumamos todo en un punto y aparte. Ideas pasajeras, más que nada.
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lunes, 28 de mayo de 2012
#77
Todo es hermoso desde las alturas. Todo parece nuevo, diferente, y fuera de todo peligro.
Un regalo. Un beso. Un Valhalla.
Pero la soledad me susurra al oído todos sus nombres.
¿Qué es el cielo sin su presencia?
¿Qué es el paraíso sin sus voces?
¿De qué me vale el Edén si mis camaradas, mis amores, arden en lo más hondo del Infierno?
Adiós a toda esperanza.
atte.
Gé.
lunes, 21 de mayo de 2012
jueves, 17 de mayo de 2012
#73
No digo que sea perfección.
Pero casi.
Me ha gustado y no poco.
Gracias por hacerme vibrar una vez más, queridos norteños.
atte.
Gé.
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martes, 8 de mayo de 2012
viernes, 4 de mayo de 2012
#67
Esa nota entre el blanco y el negro, esas pestañas canosas que brotan de sus párpados.
Esas arrugas que nunca aparecieron por su rostro, y ese matiz de tristeza que iluminaron sus pupilas desde los grandes días de oro.
Ahora vaga cual espectro entre los tejos, entre los cipreses, bebiendo de los graznidos de los pájaros, y saboreando del gélido viento que azota sus trenzas en invierno, bajo la traslúcida mirada de un sol que se esconde tras las nubes.
Afortunadamente, sus pasos no van por su cuenta, no van solos.
Otros finos pies van muy cerca, con sigilo, con cautela, vigilando cada paso.
Acarician lo que no existe y continúan su travesía, sin quererlo, sin prestar atención a nada.
Dándole la espalda a aquello que se les escapa de entre los dedos, más allá de lo que pueden llegar a desear.
Un chispazo que no late en sus venas. Un suspiro que no cruza sus gargantas.
Solo un color tiñendo la no-vida a la que han sido condenadas.
Un gris que no desaparece nunca.
Los fantasmas grises, los espectros grises, las pesadillas grises, las damas grises.
O sencillamente, la madre Natura que han encomendado a sus fatales hijas a vagar por el mundo en inverno, bajo el frío de la tormenta.
Y una voz recita su leyenda.
Un voz que aclama la melodía que marca su inexistencia.
"Todos los colores se disuelven, el oro del cielo se desvanece en sus pieles. Ahora todo se torna gris, cuando todo esto llega a su final"
atte.
Gé.
lunes, 23 de abril de 2012
#58
Un veintitrés.
Una rosa.
Cientos de páginas.
Y poco más de medio siglo.
Felicidades, doctora.
Que sean muchísimos más.
Te quiero.
atte.
Gé.
Una rosa.
Cientos de páginas.
Y poco más de medio siglo.
Felicidades, doctora.
Que sean muchísimos más.
Te quiero.
atte.
Gé.
miércoles, 11 de abril de 2012
#51

Después de un millón de penas y otros miles de años de miseria, vuelvo a jugarme el cuello...
Pero en esta ocasión, puede que no vuelva a levantarme.
Me juego dos bocas de hambre. Me juego dos pares de ojos suplicantes.
Me juego más que mi propio cuello.
El fuego abraza el poco ego que me queda.
Las llamas coronan mis flechas, y mi arco se desliza por mis manos cual compañero
Cual único aliado...
Frente a otras 23 miradas que querrán acabar con los latidos de mi agitado corazón.
Lo hago por ti, Gale.
Lo hago por ti, Prim.
Lo hago por cada uno de los suspiros del Distrito 12.
Lo hago porque he prometido no caer.
Así que silba, sinsajo, silba una vez más sobre el dorado filo de la cornucopia.
¡Que comiencen los Septuagésimo cuartos Juegos del Hambre!
atte.
Gé
lunes, 26 de diciembre de 2011
#41

One big unicorn, strong and free
Thought he was happy as he could be
Then three little kittens came around
And turned his all life upside down
They made him laugh, they made him cry
He never should have said goodbye
And know he knows he could never part
From those three little kittens
That changed his heart.
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sábado, 30 de julio de 2011
#18

Nos acostumbramos a soñar despiertos y a vivir una vida maravillosa dormidos.
Nos acostumbramos a bailar al son del tiempo y de granitos de arena.
Así, como pequeños títeres en una tragicomedia donde hay más lágrimas que sonrisas.
Más penas que glorias, más decepción que emoción.
Supongo que es normal siendo lo que somos, viviendo como vivimos.
La vida de color rosa es una ficción tan tentadora que nos olvidamos que tenemos que soportar la gran carga de ser personas. Nuestra moral a veces estalla en mil pedazos y ya ni somos capaces en discernir entre lo que está bien y lo que está mal... hasta nuestras prioridades se tambalean sobre nuestros hombros a la vez que nuestros dedos rozan las maravillosas teclas de un piano de cola.
Nos sentimos grandes cuando menos lo necesitamos, y nos encerramos en una burbuja sinfónica que rezuma armonía por donde explota.
Música y melodía. Que grata combinación.
Si tan solo supiéramos reír de verdad todo sería muy distinto.
Una risa de verdadera felicidad, sin sarcasmo e ironía de fondo.
¿Que diría el NOSOTROS de hace unos años? ¿Ese que reía y soñaba por cualquier cosa?
¿Se burlará? ¿Gritará de terror?
¿O sencillamente te preguntará, con voz inocente, en qué demonios se habrá convertido al pasar un tiempo?
No vivo de la ignorancia ni del optimismo.
El hiperrealismo se me antoja escaso.
¿Estamos vivos o solo somos un amasijo de carne que respira?
Supongo que al final lo que importa es lo que se comparte y se recuerda.
Después de tantos lamentos hay un chispazo que nos hace alzar la mirada y decir "Después de todo, aquí estoy."
Sí, aquí estamos, como tablas de un todo destinados a navegar a la deriva.
A la deriva de nuestros errores, de nuestros miedos, de nuestros sufrimientos.
Pero... ¿sabes una cosa?
Aunque la tristeza nos ame de cerca y la felicidad nos espere lejos, podemos augurar lo siguiente que va a ocurrir.
Entreverlo, de soslayo.
Ahora es cuando debes sonreír de verdad.
Cuando te das cuenta que eres TÚ, y nadie puede negar esa evidencia.
¿No te hace feliz?
A mí sí, aunque sea solo por unos segundos.
atte.
Gé.
miércoles, 29 de junio de 2011
#14

Ya no quedan palabras para describir lo inefable. No quedan más que recuerdos vagos de una buena noche de verano después de San Juan, una noche donde Madrid le abría sus alas a ellos, una noche donde decenas de personas gritarían, llorarían y cantarían.
Es increíble darse cuenta que, después de dos largos meses de espera, todo ese tiempo ha valido realmente la pena.
Ha valido la pena conocerles, ha valido la pena llorar con sus canciones, y ha valido la pena sentirse uno más de la Familia, justo cuando M. Shadows entonaba un poderoso "Welcome to the Family".
Ha valido la pena quererles sin condición, quererles sin haberles visto nunca, quererles solo por su incomparable carrera en el mundo de la música.
Sí, para mí es música, aunque haya gente que lo niegue. Para mí son grandes, son increíbles, son AWESOME e indiscutiblemente humanos; y el viernes 24 de Junio pude darme cuenta de ello.
No me importa haber llegado tardísimo a la cola, no me importa no haber ido tan acorde al estilo de los demás seguidores, no me importa haber estado esperando para entrar más de una hora, no me importa haberme perdido a los teloneros en el camino. Fui como bien podía ir, y me importó una mierda desentonar. ¿Qué más da el aspecto cuando vas a contemplar un espectáculo entres luces, focos y oscuridad?
Todos somos uno una vez nos hayamos allí, a los pies del escenario.
Y lo fuimos, vaya que lo fuimos.
Recuerdo a todos esos seguidores nerviosos, los recuerdo parlotear para disimular la emoción de entrar de una vez al palacio, y sé que no era la única que se había recorrido más de quinientos kilómetros solo para verles. Solo y únicamente para verles.
¿Maravilloso? No, superior.
Ya pasaban de las nueve y media cuando finalmente pisé la entrada del palacio. No podía contener más ni mis ganas ni mi propia exaltación. Sé que una vez entré allí, mis pies me llevaron a toda prisa a la pista, donde ya los fans se apelotonaban, luchando por alcanzar el mejor de los sitios. Yo ya había perdido la esperanza de conseguir llegar a las primeras filas, y maldije una vez más el hecho de haber llegado tarde.
El calor era casi insoportable, y el aire se tornaba denso sobre nuestras cabezas. Éramos muchos respirando a la vez, y el ambiente estival no hacía más que aumentar la tensión y la impaciencia de todos. Me deslicé como bien pude entre la muchedumbre, que permanecían casi estoicos al ver que alguien pretendía avanzar.
Fue una tarea difícil, pero al menos se veía bien el escenario.
Fue cuando reparé en el decorado... No era gran cosa, pero sería su propio templo, el templo donde aquel sueño se haría realidad.
Pasaban de las diez de la noche.
¡Cuánta emoción comprimida!
¡Cuánta tensión!
Ya no quedaba casi aire fresco para respirar ni uñas para morder.
Los gritos del público rompían la poca calma que nos quedaba.
"¡SEVENFOLD! ¡SEVENFOLD!"
Esa palabra sonaba al unísono, pasando de garganta en garganta, como una cantinela que hacía retumbar mis oídos de una manera sencillamente exquisita.
Y fue cuando todo comenzó.
Las luces se apagaron y dejaron paso a una tensa oscuridad que pronto se vería interrumpida por la luz de los focos, por los primeros sonidos, los primeros acordes de guitarra, los golpes de las baquetas y, sobre todo, por la voz de M. Shadows chillando "NIGHTMARE" con tanto poderío.
"Now your Nightmare comes to life..."
Cierto era, la dulce pesadilla estaba por comenzar.

Lo siguiente que ocurrió fueron mil emociones volando de un lado a otro, zarandeando nuestros oídos a golpe de guitarra y de batería, con los insinuantes toques del bajo de John Christ de fondo.
Estaban ellos cinco haciendo más que música sobre ese escenario. Magia, fuego, melodía, una bomba de relojería que estallaba una y otra vez en nuestros corazones, haciéndolos vibrar de una manera tan intensa... que aquella pesadilla sería la más grande de todas nuestras vidas.
La marea de brazos y de gente me llevo a la deriva mientras las canciones se sucedían.
Pude alcanzar la tercera fila por mucha suerte, y no hacía más que balbucear las letras de las canciones mientras intentaba por todos los medios terminar de creer que estaba allí, que lo estaba viviendo en todo su esplendor.
No dejaba de perseguirlos con el objetivo de mi cámara de una manera casi frenética, concentrándome en seguir también las palabras de Shadows con devoción.
No me acuerdo cuantos codazos tuve que sufrir por estar allí, ni tampoco es lo importante.
Los veía saltar de un lado a otro dejando claro que eran uno de mis grupos preferidos, los veía adueñarse de un público que se entregó con la misma fuerza con la que ellos tocaban, y en esos instantes de fuerza fue cuando el recuerdo se hizo presente.
El recuerdo de un amigo, de un hermano, de un músico sin igual.
James Owen Sullivan.
The Rev.
Jimmy.
Él estuvo allí, y con So Far Away quedó más que consolidado.
"Where You can stay. You can stay awake foREVer"
Unos momentos realmente entrañables.
Preciosos.
Cuánto se te echa de menos, Jimmy.
Muchísimo.
Y Madrid sintió la Leyenda que eres de cerca.
La Leyenda que eras, que eres y que seguirás siendo.
Siempre y por siempre.
No recuerdo exactamente el orden de las canciones, pero si no me equivoco se sucedieron en Nightmare, Critcal Acclaim, Welcome to The Family, Almost Easy, Buried Alive, So Far Away, God Hates Us, Afterlife, A Little Piece of Heaven, Bat Country...
¡y quién diría que cerrarían esa noche con Unholy Confessions y Save me!
Supongo que nadie. Al menos yo me considero realmente sorprendida.
¿Cómo olvidar a M.Shadows dedicándole unas palabras a su desaparecido hermano? ¿Cómo no guardar en la memoria el momento en el cual recogió esa preciosa bandera con su retrato y con FOREVER escrito? ¿Como dejar atrás su voz acariciando las palabras de cada canción con una intensidad arrolladora?
¿Cómo perder a un Synyster Gates lanzando sus solos con tanta precisión y maestría? ¿Cómo no mirarle y sentirse fascinado por su talento al deslizar sus dedos por el mástil de su Schester?
¿Cómo no quedarse atónito ante el poder que le otorgaba Zacky Vengeance a cada canción? ¿Cómo ignorar su inconfundible figura animando a los allí presentes?
Y no olvidemos a Johnny ni a Arin Ilejay... ¿que habría sido de todo esto sin ellos?
Nada. Absolutamente nada.
¿Cómo poder olvidar ese 24 de Junio?
No puedo, no debo, ni lo voy a permitir.
Aún resuenan los gritos del público en mi cabeza.
Sólo me falta desear algo.
Repetirlo.
Una y otra vez.
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